Revisando mis apuntes, hay un concepto que se repite constantemente y que es la base de todo lo que hacemos: la VEN (Valoración del Estado Nutricional).
Imagínate empezar a construir la casa de tus sueños sin un plano. Una locura, ¿verdad? Pues en nutrición, la VEN es ese plano maestro. Como estudiante de Técnico Superior en Dietética, he aprendido que el número de la báscula es solo un dato más, y a veces, el menos importante.
Mi objetivo no es solo pesarte, sino realizar un proceso completo para saber si necesitas subir, bajar o mantener peso, o si hay alguna situación fisiológica (como un embarazo o menopausia) que debamos atender. Utilizo herramientas científicas para obtener una fotografía real de tu estado.
Hoy quiero contarte cuáles son las herramientas clave que uso para diseñar una dieta para que se ajuste 100% a ti.
Está dieta tiene nombre y apellidos, los tuyos.
1. La Anamnesis: El arte de la entrevista
En mis manuales lo llamamos "Historia Clínico-Dietética", pero yo prefiero verlo como el momento de escucharte. Es la fase de recogida de datos más importante y se divide en tres bloques que nos ayudan a personalizar tu plan:
- Datos Clínicos: Aquí revisamos tus antecedentes familiares y patologías. Es vital saber si tomas medicación o si hay historial de diabetes en la familia.
- Parte Dietética: No solo qué comes, sino qué te gusta comer. Hablamos de tus preferencias, aversiones y de ese "picoteo" entre horas que a veces pasa desapercibido.
- Hábitos de Vida: ¿Cómo duermes? ¿Qué tal la calidad de tu sueño? ¿Te mueves mucho en el trabajo? Estos factores son determinantes para ajustar tu energía.
2. El estudio de tu ingesta: Detectives de la dieta
Para saber cómo te alimentas realmente, no basta con preguntarte "¿comes bien?". Uso dos métodos complementarios que he estudiado a fondo:
- El Recordatorio de 24 Horas: Analizamos todo lo que comiste ayer. Pero ojo, nunca debemos hacerlo un lunes o después de un festivo. ¿Por qué? Porque lo que comemos un domingo suele ser excepcional y no refleja tu día a día real. Además, anoto el lugar y la hora de cada comida para ver si el entorno influye en tus decisiones.
- Cuestionario de Frecuencia de Consumo (CFC): Este es ideal para ver el largo plazo. Me ayuda a estimar tus hábitos y ver si comes legumbres, pescados o frutas con la frecuencia adecuada a lo largo del mes.
3. Antropometría: Más allá del peso
Aquí es donde usamos la ciencia para medir tus compartimentos corporales. No nos quedamos con el peso total, sino que buscamos entender tu composición:
- Índice Cintura/Cadera: Fundamental para evaluar el riesgo cardiovascular.
- Composición Corporal: Analizamos tu porcentaje de grasa y, muy importante, tu masa muscular. Muchas veces, el peso no baja, pero la salud mejora porque estás ganando músculo y perdiendo grasa.
4. Bioquímica y Síntomas
Finalmente, cruzamos estos datos con tus analíticas (para ver niveles de glucosa, lípidos o posibles anemias) y con tus sensaciones físicas.
Y me gustaría aclarar que ni diagnóstica el Técnico superior en dietética ni el Nutricionista, el único que puede diagnosticar es el médico.
En conclusión...
La dietética profesional no es dar una hoja sacada de un cajón o imprimirte un plan dietético genérico. Mi trabajo es que esa dieta lleve tu nombre y tus apellidos. Es un proceso sanitario reglado y haciendo uso de la Valoración del Estado Nutricional, me aseguro de que tu plan no sea una dieta más, sino un traje a medida diseñado para tu vida real.
PD: Si quieres saber más sobre cómo la salud empieza desde dentro, te invito a leer mi artículo anterior sobre la Microbiota Intestinal.
